En la sala de exposiciones de la librería La Rebelde, de Barranco, se inicia una muestra de homenaje a la artista de los telares y pinturas abstractas.  

Cuando tenía 94 años, Ella Krebs recibió un homenaje de la galería Fórum, el espacio donde en la década de 1970 expuso, por primera vez, sus fibroestructuras, esos inmensos telares trenzados con los que rendía tributo a la materialidad de los tejidos precolombinos. Entonces, ella declaró que su mayor sueño era seguir pintando. “Tengo un pequeño caballete, tela, óleos, pinceles… es todo lo que necesito”, me dijo a través de un mensaje por el correo electrónico. En esa época vivía en Toledo, España, en casa de su hija, la escritora Fietta Jarque.

Ella Krebs, homenaje

Luego añadió: “Un artista no se retira. Su obra, si no se realiza, queda como algo latente, como algo posible. Y esa posibilidad siempre me eleva el alma”. En octubre del año pasado, Ella partió de este mundo a los 98 años y es probable que haya seguido creando hasta el final. La prueba de esa labor persistente es una inmensa y variada obra que abarcó técnicas diversas: desde la pintura rasgada al arte cinético y la abstracción. Y, por supuesto, sus telares y trípticos. Esto la convirtió en una de nuestras principales artistas contemporáneas, con más de 25 muestras individuales en el Perú y el extranjero.

A manera de homenaje póstumo, en la sala de exposiciones de la librería La Rebelde (calle Batalla de Junín 260, Barranco), se expone desde el 12 hasta el 26 de marzo una selección de sus principales trabajos. Imperdible.

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