¿Cómo la tecnología y la ciencia influyen en la creación contemporánea?, planteamos la pregunta a propósito de Videoakt, Bienal internacional de Arte de los Nuevos Medios, que se presenta en el MAC de Barranco.
El arte siempre fue un reflejo de la tecnología de su tiempo. Y en este siglo XXI, la creación contemporánea no ha dejado de nutrirse del auge de los medios virtuales y digitales; de los descubrimientos de la física cuántica, la robótica y las neurociencias; y de los avances cada vez más sorprendentes de la inteligencia artificial generativa, al punto de que resulta difícil ya separar lo artístico de lo científico.
Una tendencia que se pone de manifiesto en Videoakt, Bienal Internacional de Arte de los Nuevos Medios, que se desarrolla por estos días en el MAC, de Barranco. En dos salas, pueden verse obras de más de 20 artistas —la mayoría peruanos— que apuestan por los lenguajes de programación, la electrónica, los análisis de datos y los alcances de la I.A., para desarrollar proyectos que abordan temas actuales referidos a las crisis sanitarias, ambientales, sociales y políticas que nos rodean.
Angie Bonino, curadora y directora de Videoakt, encuentra que en el arte de los nuevos medios existe un antes y un después. “A partir de la pandemia —refiere— hay un punto de inflexión que marca el inicio de una era en la que todas las grandes inversiones transnacionales están en el ámbito tecnológico y de la inteligencia artificial”.
Para ella, esto supone un salto importante, pues en cinco años tendremos avances tan significativos que las brechas entre quienes manejan lo digital y quienes no se sentirán con más fuerza. “Los artistas, que absorben todo lo que sucede en su tiempo y lo transforman, están trabajando con múltiples herramientas y equipos que han implementado esa inteligencia artificial dentro de sus sistemas. En estos momentos, hay artistas que están abocados a realizar trabajos netamente tecnológicos, como las artes electrónicas, o trabajos híbridos en los que confluye el arte contemporáneo con la tecnología”, dice.
Espacios inmersivos
Y en el caso peruano existe una experimentación entre las tecnologías y cosmologías ancestrales y los nuevos medios como puede constatarse en Videoakt. Una artista como EHUA Cristina Flores, a través de la realidad virtual 360º, ha creado espacios inmersivos en los que el espectador ingresa a esa Amazonía amenazada, donde lo humano coexiste con lo natural; en otro trabajo, Carolina Bazo presenta una videoperformance que busca llamar la atención sobre la extinción del árbol de shihuahuaco; y en otra obra, una “crónica gráfica generativa”, Cristian Alarcón reinterpreta a través de la animación y las técnicas digitales la iconografía de textiles y cerámicas prehispánicas.
En este cruce entre arte y ciencia prevalece, además, lo colaborativo. “Otra de las cosas que son importantes dentro de los nuevos medios es el trabajo en conjunto —comenta Bonino—, porque la mayoría de estos trabajos son proyectos multidisciplinarios. Eso significa que un artista a veces trabaja con un ingeniero o un programador que lo puede ayudar en el proceso de su obra. Cuando se dice que en el arte contemporáneo ya todo está dicho, en las obras hechas con nuevos medios esto no ocurre así, porque aquí todo está más bien por decirse. Aquí los artistas van integrando los avances tecnológicos en sus obras y proyectos”.
(Extracto de artículo aparecido en El Dominical, de El Comercio, en setiembre de 2024)

